“No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, Y mañana te daré, Cuando tienes contigo qué darle.”
Proverbios 3:27-28
Ayer en la iglesia pastor hablaba de Levítico 25:14, que nos habla de no aprovecharse del prójimo sino de hacer el bien y lo justo. Es probable que hacer el bien a los hermanos dentro de una congregación, es un poco más fácil, porque son personas que de alguna forma conocemos. ¿Pero si nuestro prójimo es el extranjero o alguien que vemos en la calle? Alguien que no conocemos, ¿sigue siendo fácil hacer el bien? Isaías 5 muestra al pueblo de Israel un cuadro de lo que es el ayunar. El verso 7 dice “¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”.
Jesús nos recuerda que debemos vivir piadosamente, hasta que el venga en su segunda venida: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”Mateo 25:35-36, 40. Incluso el autor de hebreos habla que algunos hospedaron ángeles, ¡increible! (Hebreos 13:1-2).
¿Se acuerdan del buen samaritano ?. (Lea lucas 10:25-37). Los samaritanos no eran judíos. ¡Ellos eran extranjeros!, y este extranjero fue el único que hizo algo al respecto con el que había sido asaltado: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.”
Lucas 10:36-37.
Actualmente en chile tenemos muchos extranjeros: según cifras del censo de 1982 a 2002 un 23,8% son de nacionalidad peruana, un 13% son colombianos, un 12% venezolanos, un 11% bolivianos y un 10% haitianos, que llegaron por alguna razón a nuestro país, pensemos en estas personas, ¿qué nos está diciendo algo Dios con esto? Oremos por ellos recordando que nosotros mismos somos extranjeros. Estamos fuera de la ciudad celestial (deuteronomio 10:19) , pero un día seremos ciudadanos de la Nueva Jerusalén por medio de Jesús ! .
Vayamos y hagamos lo mismo que el samaritano, pensemos en lo que está pasando alrededor, oremos y actuemos, en cuanto dependa de nosotros, hagamos el bien hermanos, siendo extranjeros en este mundo(Juan 17:16), al extranjero y al que no tiene, para que tenga la ciudadanía celestial y alaben a Dios al ver que Dios los ama.
Un abrazo de un extranjero a otro.

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