Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” Juan 17:20-21.

Ayer con el pastor de la iglesia de Talca, orábamos por nuestra salida a evangelizar del día de hoy, para que Dios nos guíe a las personas correctas, a los que han de creer por La Palabra que llevamos. 

Así creyeron los apóstoles, quienes fueron e hicieron discípulos a todas las naciones, aunque tal vez con miedos, muchas veces tristes, encarcelados, muchos de ellos murieron como mártires por causa de la Palabra, porque ellos sabían cuál era su vocación, su misión y eso les daba sentido a sus vidas y un propósito. Sin el evangelio, sin Dios, no tiene sentido la vida. ¿De qué sirven las riquezas, la fama, el éxito , si después de eso no hay nada? Si después de la vida solo queda la aniquilación, ¿cuál sería el propósito mismo de la vida? Pero sabemos que hay un Dios y que Él nos ama y quiere que amemos lo que él ama, ¡Quiere que  tengamos amor por las almas perdidas y por la predicación de su evangelio! Romanos 1:16 dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

¿Recuerdas cuando el evangelio llegó a tu vida?, en el momento en que llegan las buenas nuevas a tu vida, nunca quedas igual, así mismo es con los inconversos, a los que aún no les ha llegado el evangelio. Compartamos el bendito y glorioso evangelio ahí donde tú estás, ¡ese lugar es tu campo misionero! Por lo tanto anda y haz discípulos. Si aún no te sientes motivado te invito a leer Mateo 9:36-38 . Observa lo que observa Jesús , siente lo que siente Jesús, reacciona como reacciona Jesús . 

Un abrazo evangelizador.


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